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Historia del sabor
La Costa de Oaxaca importa mucho, tanto para el estado como para el país. Por un lado, su naturaleza y su biodiversidad la hacen una región clave para la conservación del medio ambiente y para el desarrollo del turismo sustentable. Por otro, su diversidad cultural con pueblos indígenas que todavía hablan sus lenguas y practican sus tradiciones la convierte en un ejemplo vivo de que México es un país plural. Para el estado de Oaxaca, la costa genera ingresos importantes a través del turismo, la pesca y la agricultura. Pero al mismo tiempo, sigue siendo una de las zonas más rezagadas del estado. Eso muestra que todavía falta mucho por hacer en términos de inversión pública y de políticas que lleguen de verdad a quienes más las necesitan. A nivel nacional, la región tiene un papel importante por su cercanía con el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, un proyecto que busca conectar los puertos del Atlántico y el Pacífico. También tiene mucho sol y viento, lo que la hace ideal para desarrollar energías renovables. Por todo eso, la Costa de Oaxaca está llamada a jugar un papel importante en el desarrollo de México en los próximos años.
Origen
La recolección de tichinda tiene raíces muy antiguas, incluso desde épocas prehispánicas. Los pueblos que habitaban la costa del Pacífico mexicano ya aprovechaban los recursos de los manglares para su alimentación. Con el tiempo, esta práctica se convirtió en una actividad tradicional transmitida de generación en generación, especialmente en comunidades pesqueras.

Hoy en día sigue siendo una actividad importante en zonas como:
Laguna de Chacahua
Laguna de Manialtepec
Laguna de Corralero

